Carta del Obispo en el Día de la Iglesia Diocesana

106

DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA
(Málaga, 8 de noviembre de 2020)

Este año ha estado marcado por la pandemia (Covid-19), que ha alterado nuestra vida cotidiana y todas las previsiones de futuro que la sociedad tenía planeadas. De improviso, un enemigo invisible y microscópico ha hecho presencia entre nosotros y ha puesto a prueba todas las cosas que sustentaban el bienestar social: salud, trabajo, relaciones humanas, ocio, cultura y actividades varias.

La misma religiosidad se ha visto afectada en su expresión litúrgica comunitaria y pública. No han podido celebrarse de modo normal las Eucaristías dominicales, ni las celebraciones sacramentales, ni los actos públicos de la Semana Santa, ni las fiestas patronales, ni tantas otras celebraciones previstas. Sin embargo, los sacerdotes han celebrado en nombre de la Iglesia la liturgia de cada día, haciendo partícipes de la misma a los fieles cristianos a través de los medios de comunicación.

Todo el mundo ha agradecido la ingente y generosa labor del personal sanitario, de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, de los suministradores de los servicios básicos y de tanto voluntariado que se ha hecho presente en todos los lugares y situaciones de necesidad.

Pero es preciso recordar la presencia benefactora permanente de la Iglesia católica, y de modo especial durante la pandemia, a través de los sacerdotes, parroquias, asociaciones, movimientos, cofradías, voluntariado y de los fieles cristianos en general. Ellos han sido protagonistas, poco conocidos y nada publicitados, que han aportado lo mejor de sí mismos.

Los miembros de la Iglesia han estado junto a los más necesitados de bienes materiales y de bienes espirituales; porque el ser humano no solo necesita comida material, sino que su espíritu requiere atención y alimento espiritual; necesita amor y afecto; su dimensión religiosa le pide relacionarse con Dios. Muchos enfermos, tanto en hospitales y residencias como en sus domicilios, han agradecido la presencia del sacerdote con los auxilios espirituales que ofrecía.

El lema para la campaña de financiación del presente año de la Iglesia Católica en España sigue la línea de los años anteriores y reza así: “Somos una gran familia contigo”. Somos la familia de los hijos de Dios, que está abierta a todos.

No podemos reducir la campaña a un día, porque se trata de una forma de vivir nuestra pertenencia a la Iglesia. Los fines de la campaña son: compartir nuestro tiempo y nuestro esfuerzo, rezar unos por otros y apoyar económicamente el sostenimiento de la Iglesia, para que ésta pueda seguir prestando su servicio a los más necesitados y cumplir su misión de anunciar el Evangelio.

La Jornada del domingo, 8 de noviembre de 2020, “Día de la Iglesia Diocesana”, nos recuerda nuestra pertenencia a la Iglesia y nuestro compromiso de sostenerla económicamente.

Os animo a todos, creyentes y personas de buena voluntad, a colaborar en esta hermosa causa. Muchas gracias a todos por vuestro trabajo, vuestra generosidad, vuestra oración y vuestro servicio a la Iglesia.

Pedimos a Santa María de la Victoria, nuestra Patrona, que nos acompañe en este momento difícil de nuestra historia.

+ Jesús Catalá
Obispo de Málaga